jueves, 17 de septiembre de 2009

El Partido SI en el comedor Esperanza

Los dirigentes del partido Solidaridad e Igualdad SI, de la ciudad de Rosario integrantes del Frente Progresista, Gustavo Gamboa, Raúl Jurado y la diputada provincial Alicia Gutiérrez, participaron de una reunión en el comedor comunitario La Esperanza con la presencia de gran cantidad de vecinos y su referente Hugo Soto en el marco de la campaña electoral en la zona oeste de Rosario, donde plantearon las urgencias emergente del populoso barrio San francisquito. .

El partido SI trabaja en la construcción de una alternativa de centroizquierda alejada de cualquier intento de instalar nuevamente el bipartidismo en la Argentina , desde el SI rechazamos las recetas del neoliberalismo y sus políticas de entrega de los 90, porque han generado la mayor desocupación y pobreza que recuerda el Pueblo Argentino.

La Diputada Alicia Gutiérrez convocó a continuar el cambio iniciado en la provincia con el Gobierno de Hermes Binner, y llamó apoyar en las urnas el domingo 27 de setiembre a la candidata a concejala por el frente Progresista Clara García.








INTIMIDACIONES A LA DIPUTADA GUTIERREZ

La Diputada Provincial Alicia Gutiérrez (Partido SI) desmiente por este medio

la autoría de un escrito de carácter intimidatorio y amenazante que imputa la comisión de una serie de delitos a personas de conocimiento público y que se remitiera a los mismos bajo mi nombre.
La intimidación persigue el claro objetivo de intimidar y amenazar a todos quienes intervienen activamente en los juicios de lesa humanidad, tal como ha sucedido anteriormente con integrantes del Poder Judicial.

A efectos de impulsar el necesario esclarecimiento de estas acciones, la Diputada Gutiérrez realizó en la fecha una denuncia ante la Justicia Federal de la ciudad de Santa Fe.
Diputada Alicia Gutiérrez. Tel 0341-155896126


PARTIDO SI coincide con la COORDINADORA DE TRABAJO CARCELARIO respecto a la política carcelaria dialoguista del gobierno.

Coordinadora de Trabajo Carcelario, viene trabajando en las cárceles de la provincia desde el año 1995.- Podemos decir, que en estos años se produce un importante avance a partir de la gestión del Dr. Fernando Rosua, en la Dirección del Servicio Penitenciario, en cuanto por primera vez, el poder político, asume realmente la Dirección y la política penitenciaria en la provincia.- Esta actitud, no pasa inadvertida por los penitenciarios, quienes reaccionaron, a través de la masacre más terrible que se vivió en una cárcel santafesina, producida en la Unidad penitenciaria Nro. 1 con asiento en la ciudad de Coronda, el 11 de abril de 2005.- Pese al embate, el poder político no brindó mayores concesiones sino que por el contrario, reaccionó con una intervención civil de la cárcel y que concluida la misma, implicó la designación de un Director Civil para la mayor unidad penitenciaria de la provincia.- Y una política de dialogo con los internos y apertura de los lugares de encierro hacia la sociedad por parte del Dr. Jorge Bortolozzi.- Al asumir la actual gestión, se profundizaron estos cambios y como debe ser, se incrementó la intervención civil en el ámbito penitenciario.- Y también en estos años, se trabajó con todos los actores, en la reglamentación de la ley de ejecución penal, a la cual la provincia adhirió, pero jamás reglamentó.-
Sin lugar a dudas, la reglamentación de dicha ley, como la modificación del Reglamento del Servicio Penitenciario que el gobierno actual pretende implementar son un avance en una política de respeto de los derechos humanos a favor de las personas privadas de libertad y obviamente implican un mayor control sobre el Servicio Penitenciario.-
Por estos motivos, una fuerza, poco adepta al dialogo, creada bajo una estructura vertical y militarizada, desconoce cualquier intento de limitación de su campo de acción.-
La actitud patoteril de autoacuratelarse, de demandar como lo viene haciendo, presentar petitorios donde reclaman, no un diálogo sino que sus exigencias se cumplan y que bajo la excusa de mayor disciplina lo que plantean en definitiva es volver a la mano dura, para con los internos; creyendo que son los únicos que saben de política penitenciaria para tolerar que venga un “civil” a decirles lo que tienen que hacer; son situaciones que en un estado de derecho no deben tolerarse, ni permitirse.
Para ello el gobierno de la provincia, debe dar muestras claras del rumbo que quiere darle al Servicio Penitenciario, ya que las vacilaciones en ese sentido crean, sin lugar a dudas, situaciones ambiguas, que permiten que algunos referentes del servicio enitenciario, partidarios de la mano dura, avancen y se mantengan en un estado deliberativo. En ese sentido, la falta de resolución del sumario iniciado por la masacre de 2005, que pese a tener distintos dictámenes favorables a la cesantía de varios funcionarios penitenciarios, sigue paralizado en fiscalía de estado, o la falta de investigación oportuna del robo ocurrido en la cárcel de Piñero.
Que pese a las diferencias que podamos tener con el actual gobierno y con los errores que en este camino de cambio se han cometido, es fundamental que no se retroceda en esta política. Las personas privadas de la libertad no pueden quedar nuevamente al arbitrio del Servicio penitenciario, ni permitirse que quienes se esconden atrás de parte del personal que puede tener algunos reclamos justos, tome las riendas nuevamente de esta institución.-
Estos hechos, son de gravedad institucional, en cuanto implican la sublevación de una fuerza de seguridad a su autoridad natural que es la autoridad política, y que sin lugar a dudas tiene consecuencias en la vida e integridad física de las personas que se encuentran a su disposición, de hecho ya falleció un interno en Flores y existen hechos de violencia en Piñero.

Inédita protesta de guardiacárceles

Agentes de todas las unidades penitenciarias se concentraron frente a la Casa de Gobierno y la Legislatura. Piden más seguridad, pero las autoridades políticas dicen que quieren volver a una política de mano dura.
De la redacción de El Litoral
Otra vez, centenares de guardiacárceles salieron ayer a la calle, y en una protesta inusual -y fuera de reglamento- exigieron respuestas para el sector. Ya el lunes se habían movilizado hasta la sede del Servicio Penitenciario, donde mantuvieron un encuentro con los responsables políticos del sector. Desde entonces, intercambiaron petitorios y contestaciones, pero no lograron zanjar el conflicto. Ayer, un número de uniformados autoconvocados duplicó al del lunes. Fueron nuevamente hasta las oficinas del Servicio, pero, ante la ausencia de autoridades, se trasladaron hasta la Casa de Gobierno. Allí pidieron ser recibidos por el ministro Antonio Bonfatti; no obstante, sólo lograron hablar con su secretario. Entonces, decidieron ir hasta la Legislatura, donde, por ser día de sesión, los anfitriones estaban asegurados.
Patrocinados por la abogada Cecilia Tovar, los agentes colmaron la explanada del Palacio Legislativo, hasta que la letrada y un par de guardiacárceles fueron recibidos por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Di Pollina, y algunos de sus pares. En una suerte de gestión de buenos oficios, los legisladores se comunicaron con el ministro de Seguridad, Daniel Cuenca, quien aceptó recibir a delegados de los agentes el próximo miércoles. El personal aceptó el convite, y abandonó la plaza gritando a viva voz: “¡Que se vayan, que se vayan!”. Públicamente, pidieron la renuncia de Leandro Corti y Mariano Bufarini, máximos responsables políticos del Servicio..
Qué reclaman
En un “manifiesto” redactado por los agentes y entregado ayer durante la protesta, el personal resumió los reclamos. Solicitaron mayores condiciones de seguridad para los agentes; participación de los empleados en el tratamiento penitenciario y en las decisiones que se tomen en la institución, la no aplicación de la nueva ley de ejecución penal que, según dicen, contradice la normativa nacional, y dejar sin efecto el anteproyecto de la nueva Ley Orgánica del Personal Penitenciario (ver El dato) porque “vulnera los derechos adquiridos de los empleados”.
En el escrito expresan su “total desacuerdo con la política penitenciaria implementada por la actual gestión, que ha desconocido y menoscabado al empleado penitenciario”. Sostienen que la seguridad se ha visto vulnerada dentro del penal tanto para los agentes como para los internos porque, “sin normas claras, rige la ley del más fuerte”.
El texto cierra con una advertencia: “Para que no volvamos a vivir los hechos de la masacre en la cárcel de Coronda en abril de 2005, donde murieron once internos; para que no perdamos la vida de ningún compañero; para que no volvamos al pasado porque consideramos que esta gestión ha fracasado en todos sus aspectos”.
Posturas
Entre los legisladores, protagonizó un cruce verbal con los guardiacárceles, mientras ingresaba al edificio, la diputada Alicia Gutiérrez (SI). Consultada por El Litoral, aseguró que los empleados del sector quieren volver a una política penitenciaria de mano dura.
“Hoy los penitenciarios tienen ciertas libertades que antes no tenían. Quizá en otro momento, después de una marcha como ésta, habrían rodado muchas cabezas de varios jefes. Creo que lo que está en juego acá -opinó- no es una cuestión salarial, sino un modelo penitenciario. Cuando el gobernador asumió, prometió que las cárceles iban a ser dignas y que la mano dura no iba a existir más. Eso es lo que se está dando hoy, con límites para quienes están dentro de la cárcel, pero con respeto absoluto de los derechos humanos, tanto de los presos como de los trabajadores”.
La abogada de los agentes, en tanto, negó la imputación. “Es mentira que queremos mano dura -le contestó a El Litoral-; es al revés. Queremos que se compatibilicen las normas que están ahora, que son de la dictadura, con los derechos que lograron los internos para que se pueda actuar con una disciplina adecuada que garantice la seguridad del interno y de los empleados”.
Precisamente, una de las quejas de los guardiacárceles es que no existen sanciones disciplinarias para aquellos reclusos que protagonizan revueltas y ponen en riesgo la seguridad de los agentes.
Nueva ley
Un agente penitenciario que prefirió no identificarse relató a El Litoral que la nueva Ley Orgánica del personal del sector “convertirá al agente penitenciario en un mero empleado público; afectará su carrera administrativa, repercutirá negativamente en los salarios, y hará que la fuerza esté conducida por civiles”. Ayer, en medio de la protesta, el alcaide Julio Monzón reconoció que este tipo de manifestaciones está “fuera de reglamento” y que ello puede implicar sanciones para el personal. “Pero la situación es muy grave; por eso decidimos autoconvocarnos”, explicó.

Cena en la localidad de Pujato

Acompañando a los candidatos del Frente Progresista de Pujato







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